Sin moral y sin luces: educación en Venezuela


"Moral y luces son nuestras primeras necesidades". Esa es una de esas citas de Simón Bolívar que aprendemos todos los venezolanos cuando vamos a la escuela. No sé de ningún venezolano que no haya oído esas palabras. Aun así, es una de las frases más vacías en nuestro país.

The Economist del 28 de febrero trata el problema del analfabetismo en Venezuela y el fiasco que ha resultado ser la misión Robinson. La revista británica comienza con la historia de Ana Silva, una mujer que seguía siendo analfabeta cuando terminó la escuela primaria. Después de asistir a la misión Robinson, el programa de alfabetización del gobierno de Chávez, Ana aprendió a leer y pasó de empleada de limpieza a ayudante de enfermería. Ahora sueña con estudiar estudios sociales en Cuba. "Vivimos mejor. Vivimos como gente". Lamentablemente, como dice The Economist, esta venezolana es una excepción y no la regla.

El programa Robinson es uno de los programas más usados por la maquinaria propagandística internacional para alabar a Chávez. Los fanáticos del militar venezolano proclamaban que ya en octubre del 2005 el gobierno de Chávez había eliminado el analfabetismo.

A mí me sorprende que tantos europeos y norteamericanos hayan creído algo semejante, aunque haya sido casi siempre gente de izquierda propensa a creer todo movimiento que use sus consignas. Gente con un poco de conocimiento de la realidad en Europa sabe que pocos países europeos pueden decir que tienen menos de un por ciento de analfabetismo (Noruega es uno de ellos) y que en la mayoría de los países desarrollados hay un analfabetismo funcional mucho mayor al dos o tres por ciento. Cuando yo les contestaba a los europeos (a aquellos con un póster del Che en su dormitorio y euros en el bolsillo) que todavía hay analfabetismo en Venezuela, estos me decían que "al menos debe de ser muy bajo ahora". Yo conozco casos de gente analfabeta pese a estar en un ambiente predominantemente académico.

Como dice The Economist, en Venezuela no hay pruebas de que se haya eliminado el analfabetismo. El mismo gobierno ha dejado de decir que hay menos de un por ciento de analfabetismo y ahora dice que es de aproximadamente un 4%. Ni siquiera sabemos ahora si se refiere a 4% de los adultos o de toda la población. Una cosa que me ha llamado la atención es que la gente que habla de analfabetismo no se ha preguntado cómo estaba el analfabetismo en Venezuela cuando llegó Chávez al poder. La cifra de analfabetismo que se manejaba en Venezuela en 1998 era de 7%. Es decir: la población que sabe leer pasó de 93% a "noventa y pico" después de todos estos años y después de tantos petrodólares. Esas cifras se referían al analfabetismo teórico, no al funcional, que era y sigue siendo mucho mayor.

The Economist menciona el informe de Francisco Rodríguez, de la Wesleyan University, un ex-Chavista, y Daniel Ortega, del IESA. Según el artículo del Sr. Rodríguez en Foreign Affairs, solo un 1 millón cien mil personas del millón y medio de los participantes en programa eran analfabetas cuando comenzaron en el progra,a y entre el 2003 y el 2005 la cifra de analfabetos apenas se había reducido en cien mil personas. Ese número podría deberse ante todo a que los adultos analfabetos tienden a ser mayores y se van muriendo. Adán Chávez, hermano del presidente y ministro de educación, dijo que las estadísticas son manipulaciones de los enemigos del gobierno.

Según The Economist, el Instituto Nacional de Estadísticas iba a medir el impacto de las misiones sociales en 2007, pero este estudio no se ha iniciado aun. Según gente de la fundación católica Fe y Alegría, una organización muy conocida en Venezuela por su labor de educación entre los pobres, en 2005 el presidente les habría dicho a los dirigentes gubernamentales del Delta del Orinoco que debían declarar sus pueblos "libres de analfabetismo". Debían hacer esto aun cuando un 40% de los waraos, los indios que habitan esa región, no sabe leer ni escribir. El alcalde de Machiques se habría resistido un tiempo a hacer semejante declaración, pero, al final terminó, por doblegarse. Rodríguez estima que la misión Robinson cuesta unos 1000 dólares por egresado, cuando otros programas de alfabetización en América Latina cuestan alrededor de 60 dólares por persona. Es aquí donde llegamos de nuevo a las palabras de Simón Bolívar: Hoy en día estamos muy lejos de las morales y luces, muy lejos de cubrir nuestras primeras necesidades. Las mentiras más desfachatadas del gobierno muestran su nivel moral.

En mi blog en inglés he propuesto que el gobierno venezolano se una de una vez por todas al programa de evaluación internacional de los alumnos PISA, organizado por la OCDE. Este programa evalúa actualmente la preparación en matemáticas, letras y ciencias de los jóvenes de quince años en los países participantes. Venezuela es uno de los pocos países en América Latina que no participan. ¿Por qué? Porque el gobierno teme evaluaciones objetivas, porque un examen semejante del sistema educativo implicaría una responsabilidad que los políticos venezolanos no están dispuestos a aceptar. Así es como tenemos las morales y las luces que tenemos hoy en día.

Imagínense que Venezuela llegara a participar en PISA y que pudiéramos ver si en tres años hemos podido avanzar en nuestra educación o seguimos igual o hemos empeorado. Imagíensey que pudiésemos determinar cómo estamos en comparación con Colombia, con México, con Chile, con Finlandia, Taiwan, Alemania u Holanda. Imagínense que los gobiernos venezolanos se viesen obligados a responder.

Podría hablar más de lo que ha pasado con la educación en Venezuela, pero mejor me remito a un artículo de El Universal. Aquí les dejo un mapa con los países que participan en el programa de PISA. Como pueden ver, Venezuela es uno de pocos países latinoamericanos mayores que sigue fuera.


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