Venezuela, súper potencia exportadora de dulce de mango



Del Informe Económico de Venezuela para el 2009 producido por el BCV . Somos más dependientes del petróleo que nunca











Pocos tomaron en serio el mensaje de Úslar Pietri sobre sembrar el petróleo. Muchos asintieron al oír sus palabras, fingieron interés, exclamaron algo y olvidaron todo de inmediato. Y es por eso que hoy los venezolanos estamos en una situación cada vez más precaria de cara al mundo. Es que no producimos nada, consumimos de todo y nos creemos ricos. Vivimos en El Dorado de siempre, pero ahora este Dorado es de oro negro.

Los militares gobiernan este Dorado. Lo han hecho desde siempre, aunque durante cuatro décadas creímos que eran solo una casta privilegiada, no la que mandaba. Los militares, en especial en Venezuela, no crean, sino que reciben entrenamiento para usar armas, para ocupar sitios estratégicos. Y con eso mantienen el mito del Dorado.

Los militares actuales, ante todo dominados por una casta de caudillos de los Llanos, tienen en su mente ante todo una cosa: cómo mantenerse en el poder a toda costa. Dadas sus intenciones, los trozos de ideología pseudo-socialista pseudo-bolivariana y ante todo castrista que profesan, no es de extrañar que manejen este Dorado pasajero de una manera tan mala.

Venezuela recibe hoy en día no 100%, no 200%, no 300%, sino más petrodólares de los que recibía cuando Chávez fue electo por primera vez. Esta lluvia de petrodólares extras no es producto de más trabajo, más producto de nuestras manos y de nuestras mentes, sino consecuencia de los precios del petróleo en el mercado mundial. La mayor parte de esos petrodólares no dejarán huella. Se irán en cuentas de boliburgueses o gente de la vieja boliburguesía, se irán en cientos de milles de BlackBerrys y en cientos de miles de litros de whisky o vodka. Lo que más quedarán serán algunos edificios de hospitales (pero no las medicinas), algunas escuelitas (pero no los libros o los salarios del futuro), algunas camisetas y radios chinos y ropa interior colombiana, autos gringos y zapatos italianos. Quedará muy poco para el dinero que ha entrado.

Chávez es un militar educado en la tradición caudillista de los Llanos. Chávez tomó algunas clases improvisadas de ideología por parte de líderes comunistas como Douglas Bravo. Mezcló eso con el catecismo que reciben los venezolanos de pseudo-historia bolivariana y con eso estableció su visión del mundo. Y así, al encontrarse en el puesto de presidente de Venezuela, se pone a presentar su manera de resolver las cosas.

Durante su visita a Rusia el caudillo presentó a Medvedev un frasco de dulce de plátano y uno de mermelada de chocolate y comentó, eufórico, que Venezuela podía exportar mucho más.

En otro momento, de visita en Brasil, se dio cuenta de que allí se procesaba harina de maíz y tuvo la visión de convertir a Venezuela en una potencia exportadora de arepas. Comentó, en broma, que podíamos bombardear a EUA de arepas, pero su creencia en el gran potencial de la "exportación de arepa" es sincera.

Actualmente Venezuela tiene que importar caraotas de Nicaragua y cemento de Cuba. Nadie considera en el siglo XX o XXI que el cemento requiera de mucha tecnología y en general se prefiere usar cemento producido en zonas cercanas porque cuesta mucho producirlo para su costo real. Nadie considera que las caraotas requieran de mucha tecnología. Como decía el historiador de la Colonia, Ovideo, Venezuela podría producir de todo si los venezolanos pusiesen empeño en ello. Hablaba de comida ante todo, pero eso se debería aplicar a todo.

Venezuela ahora importa café. A comienzos del siglo XX el país producía tanto café como Colombia, que sigue siendo uno de los principales exportadores de café en el mundo hoy en día.

El caudillo se da cuenta - después de 12 años - que Venezuela necesita casas. En el sector privado hay chavistas y no chavistas. El caudillo no quiere dar un centavo a aquellos que no lo amen, así que prefiere no realizar una licitación pública para la construcción de casas. Sabe, además, que las empresas chavistas no van a producir lo que prometan. Es por eso que los venezolanos en el siglo XXI tienen que pagar a Rusia, Bielorrusia y China para que estos construyan casas en Venezuela. Los obreros e ingenieros venezolanos son considerados como incapaces. Ahora el gobierno piensa que los turcos y no los chinos pueden construír algunas casas y como los petrodólares de alguna manera no alcanzan, no alcanzan nunca, ofrecen pagar con coque.

El problema que los venezolanos tienen ahora es quién va a producir papel toilet. El gobierno cívico-militar está discutiendo opciones con Libia y Siria. Los bolivianos ofrecen hojas de coca. Mis abuelos usaban hojas de maíz, pero no creo que Venezuela produzca lo suficiente.