La gigantesca mayoría de los venezolanos somos descendientes de europeos, africanos y amerindios. Las investigaciones genéticas han podido corroborar lo que sabíamos de historia y tradiciones: que por parte paterna el aporte fue principalmente europeo - el conquistador, el colono - y por parte materno fue indígena. La parte africana es tan importante como la europea por parte materna. Es raro el venezolano que no tenga de todo un poco. El componente europeo total del venezolano promedio ronda el 60%, con una gran variación.
Los apellidos no siempre cuentan la historia real. El hijo puede ser del electricista o del mayordomo, la hija pudo haber sido adoptada, el esclavo pudo haber tomado el apellido del antiguo amo. Pese a todos estos enredos los apellidos nos permiten identificar ciertos patrones de poblamiento, de migraciones. Lo más común es que muestren cómo se extendieron los colonizadores europeos. Algunos apellidos, sin embargo, muestran los pasos de nuestros antepasados amerindios.
Los pueblos indígenas del Norte y Centro dejaron de hablar sus idiomas ancestrales en los primeros dos siglos de la Colonia. Se fundieron cultural y genéticamente con los nuevos inmigrantes. Hubo un par de grupos diminutos que siguieron hablando en la lengua de sus antepasados hasta finales del siglo XIX, como en una aldea cercana de Siquisique, según escribió el científico Alfredo Jahn. La mayoría tomó nombres europeos y los inmigrantes extranjeros - en general hombres solteros - tomaron una o varias mujeres locales como esposas o amantes. La población con apellidos de origen indígena no representa actualmente ni un 1% del total de la población venezolana.
Hace poco vi un triste artículo sobre cómo una joven había perdido su hijo recién nacido en el hospital público de Valencia...por una infección que parece haber acabado con otros bebés recientemente. Es una historia típica de la Venezuela que sufre el chavismo. El apellido de la chica era indígena. Su foto mostraba los rasgos típicos de una guapa amerindia, aunque probablemente ella no sabría mucho del pasado de la etnia a la que pertenecían sus antepasados.
Decidí seleccionar unos cuatro apellidos amerindios y los busqué en los registros para 2010 de electores que tenía el Consejo Nacional Electoral.
El mapa que presento aquí se basa en esos datos. Cada punto representa a diez electores. Aquellos estados donde hay menos de diez electores con un apellido dado no reciben un punto.
Los patrones son bastante claros.
La distribución del apellido Cayama corresponde bastante bien a la distribución del grupo arawaco de los caquetíos, aunque se ve que muchos se han mudado a Valencia.
La distribución del apellido Sisiruca corresponde a la de los pueblos jirajaranas de Lara...no sé si tiene que ver con los gayones, los ayamanes u otro grupo, pero es claramente de una etnia de esa zona.
El foco para el apellido Iguaro corresponde a la región en que hace siglos vivieran los caribes palenques o los cumanagotos...probablemente los Iguaros son descendientes de los primeros porque hay bastantes en Guárico y los cumanagotos, nos dicen los cronistas, estaban más hacia lo que ahora es el Oriente de Anzoátegui y en parte de Sucre.
El apellido Guarate tiene su centro en Aragua, donde estaban otros grupos caribes cercanos a los mereteques.
Estoy seguro de que si seguimos analizando más podremos descubrir más historias de nuestro pasado no escrito. Algunos de los temas de investigación que se me ocurren en base a estos datos iniciales:
1) ¿Tienen los portadores de esos apellidos haplotipos diferentes a los de la población en la que viven?
2) ¿Se puede determinar a partir de sus haplotipos la relación entre pueblos originarios?
3) ¿Se puede determinar si padecen más o menos ciertas enfermedades y si reaccionan de manera específica a algunos medicamentos? (esto ocurre de vez en cuando)
4) ¿Qué distancia genética tienen las personas de apellidos probablemente caquetíos con los wayúu? ¿Puede estimarse el momento en que ambas etnias se separaron?
5) ¿Cuál es el porcentaje de hombres entre estos grupos que tiene un haplogrupo de origen amerindio? (en la población en general el porcentaje de haplogrupos masculinos de origen indígena es casi cero, a diferencia de los haplogrupos femeninos)
6) ¿Está presente en su español algún substrato indígena? ¿Es posible diferenciar un substrato caribe, jirajara o caquetío a nivel fonológico o lexical?
Es seguro que se podrían proponer otros temas de investigación.
A esa joven de apellido Cayama le deseo ante todo un futuro alegre en el que ella y los suyos tengan los mejores servicios públicos que se puedan tener en este planeta.













