Cómo ser realmente estúpido: Venezuela versus el resto del mundo













La primera gráfica muestra la distribución de votos para las elecciones municipales de la alcaldía Libertador en Carabobo en 2008. La segunda gráfica muestra la distribución de votos para el de Nord-Trøndelag en Noruega (ver aquí).















Ambas regiones tuvieron unos 50 y pico mil votantes.

El partido familiar de los Salas-Feo (Proyecto Venezuela y su clon, P. Carabobo) no quiere ir a primarias porque sus líderes saben que perderían unos cuantos votos. Ninguno de los partidos quiere ceder porque todos los partidos son ante todo maquinarias para elegir a una persona. Es así con el PSUV también, pero Hugo tiene los petrodólares y el control de los recursos de todos los venezolanos. Los políticos de oposición prefieren hundir el barco antes de renunciar a una posibilidad remota de ser los nuevos caudillos cuando deje de reinar Hugo.














La tercera gráfica muestra los votos en el municipio San Diego. Allí Enzo consiguió la mayoría clara para la oposición.

La siguiente muestra los votos en Valencia.












El chavismo ganó porque la oposición estaba dividida: casi todos los partidos apoyaron a un candidato, salvo Proyecto Venezuela, que quería a alguien de los suyos.

Lo más triste es que la desunión en Venezuela no es algo típico de países latinoamericanos. Es algo muy de Venezuela. Ni en Colombia ni en Chile ni en ningún otro país latinoamericano hay semejante segmentación idiota de "partidos" (realmente son chistes de partidos).

Si algunos protopartidos venezolanos se uniesen y convirtiesen en partidos de adultos, con un plan, un proyecto, elecciones internas y una ideología claramente definida y diferente (no puede haber 100 ideologías muy diferentes), su poder sería mucho mayor que la suma de sus votos actuales. Por ahora, los Salas-Feo y los otros prefieren que Venezuela se transforme en una Somalia. Es que ellos no quieren ser pendejos, solo caudillos egoístas.