Bolívar - la versión que no quieren que leas

Simón Bolívar



Morillo

Por consejo del admirante Brión, Bolívar decidió partir de Carúpano, donde no podía permanecer y donde contaba con tan poco apoyo de los habitantes, al puerto de Ocumare. Este se halla entre Puerto Cabello y Caracas. Allí esperaba recibir un apoyo claro y poder conseguir más. Así, hizo tierra en la bahía protegida por una pequeña batería y el 3 de julio de 1816 marchó en el pueblo de Ocumare, a once millas alemanas de Caracas. La expedición comprendía 13 barcos, entre los que solo 7 eran de guerra. El general publicó allí la siguiente proclama:

"Cuartel general de Ocumare, 6 de julio de 1816

Jefe Supremo de la República y Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y deNueva Granada, etc.

A los habitantes de la provincia de Caracas.

Un ejército provisto de artillería y cantidad suficiente de fusiles y municiones está hoy a mi disposición para libertaros. Vuestros tiranos serán destruidos, o expelidos del país, y vosotros restituidos a vuestros derechos, a vuestra patria y a la paz. La guerra a muerte que nos han hecho nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonaremos a los que se rindan, aunque sean españoles. Los que sirvan la causa de Venezuela serán considerados como amigos, y empleados según su mérito y capacidad. Las tropas pertenecientes al enemigo que se pasen a nosotros gozarán de todos los beneficios que la patria concede a sus bienhechores. Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de batalla. Ningún americano sufrirá el menor perjuicio por haber seguido el partido del rey, o cometido actos de hostilidad contra sus conciudadanos. Esa porción desgraciada de nuestros hermanos que ha gemido bajo las miserias de la esclavitud ya es libre. La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos; de aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos. Luego que tomemos la capital convocaremos el Congreso General de los representantesdel pueblo, y restableceremos el gobierno de la República. Mientras nosotros marchamos hacia Caracas, el general Mariño a la cabeza de un cuerpo numeroso de tropas, debe a Cumaná. El general Piar sostenido por los generales Rojas y Monagas ocupará los Llanos, yavanzará sobre Barcelona, mientras el general Arismendi con su ejército victorioso ocupará la Margarita.Cuartel General de Ocumare, 6 de julio de 1816"

Esta proclama, como todas las demás del mismo autor, fue redactada para engañar a los ignorantes y a los que se hallan lejos. El ejército del que habla consistía de 650 hombres, de los que 300 jamás habían estado en batalla alguna y sus oficiales en su mayoría no sabían nada de mando.

Es dudoso que fuera cierta la promesa de convocar a un congreso tan pronto se tomase la capital, Caracas. En 1813 Bolívar había anunciado lo mismo y aunque lo habría podido hacer, no llamó allí a ningún congreso. En el año 1815 desobedeció formalmente las órdenes del congreso de Nueva Granada al sitiar Cartagena en vez de Santa Marta. En 1817 la primera condición para que volviera a su mando fue que convocase un congreso. No lo hizo. Al contrario, deshizo el congreso que se celebraba en Cariaco y persiguió a sus miembros en 1818. Siempre estuvo en contra de la formación de una representación popular bien organizada e independiente y si tenía que tolerar su presencia, limitaba sus poderes a través de la intromisión militar y órdenes para que el senado y la cámara de representantes existieran solo en nombre y como entedes servidoras y subordinadas del Presidente-Libertador.

Lo que la proclamación decía sobre los movimientos guerreros liberadores de los generales Mariño y Piar era una mentira clara. La evacuación de Carúpano se realizó porque Mariño y Piar sencillamente se negaron a obedecer sus órdenes.

Con motivo de su proclamación del 6 de julio Bolívar reunió a un par de cientos de negros que integró a sus tropas. Había conseguido así reunir unos 800 hombres, a los que  entregó a toda prisa armas, pero quienes ni habían sido entrenados ni tenían disciplina. La mayor parte de la población dejó sus viviendas también en esa parte de Venezuela porque el nombre de Bolívar en aquel entonces solo provocaba terror.

Con su banda, que llamaba armada libertadora, marchó de Ocumara unas millas hacia el suroeste, hacia Valencia, donde en aquel entonces podían ofrecer resistencia apenas 200 soldados españoles. La posesión de Valencia era importante porque se halla entre Caracas, los Llanos con sus ríos y el fuerte de Puerto Cabello y allí Bolívar podía obtener con facilidad ayuda de los Llanos, donde batallaban valientemente Páez, Zaraza, Rojas, Cedeño y otros y donde estos ofrecían resistencia a las tropas del comandante español Morillo.

Morales se dirigió hacia Valencia tan pronto oyó que Bolívar había hecho puerto en Ocumare. Tenía apenas un reducido grupo de jinetes consigo, pero logró reunir con rapidez doscientos hombres y así marchó hacia Ocumare. José Guero, mayor de la milicia, se le unió con cien hombres. Entonces el comandante español decidió atacar al general Bolívar. Lo halló el 10 de julio no lejos del pueblo de Ocumare en una elevación desde donde se podía observar el bello lago de Valencia. Cuando Morales vio el avance enemigo capitaneado por Soublette, envió sin ser notado algunos francotiradores a unos arbustos cerca de los que tenían que pasar los patriotas y tomó una posición favorable con el resto de su gente con el fin de esperar el momento adecuado para su ataque. Comenzó una pequeña escaramuza que duró apenas un cuarto de hora, cuando un desertor de Morales fue traído a Bolívar. Este le informó que ese español bien conocido por su crueldad se hallaba al frente de las tropas reales. Soublette huyó tan pronto oyó sonar las escopetas, como era su costumbre. Tan pronto el general Bolívar vio que su grupo de avanzada se había desperdigado, perdió todo su ánimo, se enmudeció, dio vuelta a su caballo con rapidez y se lanzó en galope hacia Ocumare. El oficial Boe, yerno del mariscal Lefebre (duque de Danzig), quien se hallaba en esta batalla, contó que Bolívar, preso de miedo, golpeó con su caballo a la mula cargada que tenía Boe e hizo que mula y cargamento se fuesen montaña abajo, sin detenerse un instante. El héroe Bolívar pasó el pueblo de un solo golpe y finalmente alcanzó dos horas después el sitio seguro, la bahía de Ocumare, donde saltó de su caballo a un bote, y pasó a bordo de la Diana, el mismo barco armado con el que había viajado yo desde Carúpano a Ocumare. Yo había dejado dicho barco apenas tres horas atrás porque había encontrado a un capitán francés que quería navegar de Ocumare a la isla danesa de Santo Tomás, quien me trató con la mayor hospitalidad y me ofreció llevarme en su barco sin cobrar. Yo tenía, como contaré de inmediato, todo mi equipaje en Villa del Norte, en la Isla Margarita, y nada más salvo unas prendas de vestir, ni un centavo en el bolsillo, y tenía entonces una fiebre intermitente. Nos asombró mucho el ver toda la escuadra con todas las velas alzadas viniendo hacia nosotros. Los barcos estuvieron pronto alrededor de nosotros y todos se dirigían hacia Bonaire, una pequeña isla holandesa a 30 millas alemanas al noroeste de Ocumare y ql este de Curazao. Allí llegaron en la tarde del 10 de julio.


El rápido abandono de Ocumare tuvo como consecuencia para mí una pérdida muy desagradable.

Cuando dormí en la Isla Margarita con Bolívar en una misma habitación y tenía mis cosas frente a él, un día el general se me acercó y me dijo que les ordenase a todos los oficiales de nuestro ejército, desde el general hasta el subteniente que llevasen poca ropa y que dejasen sus maletas y equipaje. "Yo voy a llevar solo lo suficiente para tener seis mudas de ropa", dijo él. Según dicha orden, dejamos nuestras maletas en una casa en la Villa del Norte. Yo poseía tres baúles con muchos artículos preciados y como el vidrio de mi reloj de repetición dorado se hayaba dañado, también lo dejé con uno de los baúles, siguiendo el consejo de Bolívar; así hice con todos mis papeles, certificados de servicio de Europa, correspondencia y otros documentos importantes. Abordamos el barco y cuando un día visité el barco del admiral, vi para mi mayor sorpresa bajo la cubierta unos veinte baúles enormes y pesados. Pregunté a quién pertenecían y García, el intendente de Bolívar, me dijo que eran el equipaje de su señor y que habían sido transportados desde Villa del Norte al puerto de Juan Griego en mulas y habían sido sacadas la noche previa a nuestra partida. Cuando  vi estos baúles en la casa del general y manifesté mi sorpresa, este me respondió de manera seca que García los había embarcado por error.
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SEGUNDO LIBRO
Primera Parte

Simón Bolívar llegó a Puerto Príncipe, la capital de la República de los negros, en calidad de fugitivo en septiembre de 1816.
CONTINUARÁ