Mundo hispano, patentes y fuerza económica

Desde hace décadas la Unión Europea discutía sobre una patente para todo su territorio. Hasta ahora quien inventa algo y quiere patentarlo en Europa, tiene que hacer un procedimiento distinto para cada país. Para ello tiene que pagar por separado y preparar una traducción en una lengua de dicho país. Esto cuesta un montón. No es de sorprender que en Europa se registraban ya desde hace décadas menos patentes que en Estados Unidos o Japón. Desde hace una década China ha comenzado a aumentar el número de patentes que produce. En 2011 pasó a los mismos EUA en cuanto a número bruto. China aun dista un montón de los Estados Unidos en cuanto a la importancia de sus patentes: se producen en cantidad, pero con frecuencia por cosas irrelevantes, por procesos que en otros sitios jamás serían considerados patentables. Aun así, es evidente que es solo el comienzo.
El mundo de patentes

Debido a la presión cada vez mayor por parte de Asia, Europa finalmente decidió aprobar una patente para toda la Unión...salvo España e Italia. Resulta que estos dos países se oponían a que los idiomas para las patentes fuesen solo el inglés, el francés y el alemán. En realidad es risible que Italia haya pretendido que se usase también el italiano, un idioma que apenas se habla de manera oficial en Italia y Suiza. España tenía un argumento mayor, ya que tiene un idioma que es claramente internacional.

Aun así, el gobierno de Madrid actuó de una manera absolutamente provinciana. En primer lugar, debe revisar la actitud monolingüista que prevalece en el país: si la gran mayoría de los españoles no puede leer en otros idiomas, incluídos el inglés, no podrá realmente estar al tanto de lo que ocurre en el resto del mundo en cuanto a ciencia y tecnología. En segundo lugar: España debe darse cuenta de que el castellano es un idioma de importancia mundial básicamente porque 9 de cada diez hablantes nativos son americanos. Sin cooperación real - no hablo de reuniones de jefes de estados - a nivel universitario, de institutos de investigación - de nada sirven los números totales de hablantes nativos.

Ahora España se encuenta aislada en el asunto de patentes en Europa y eso en medio de una crisis terrible de la economía.

Eso debería servir de lección para la América Española. Los actores políticos - y no hablo nada más de jefes de estados sino de cuanto político quiera que su país deje de ser un país subdesarrollado o "en desarrollo eterno" - deben comenzar ya a hablar sobre una patente para toda América Latina. También deben hablar de la necesidad de promover la cooperación entre instituciones de investigación de todo el mundo latinoamericano. Sin esto, nos quedaremos con puras reuniones de caudillos que se toman fotos y hablan del sueño de la unidad, de un mundo multipolar, de cuándo hemos sido víctimas de los gringos, de los europeos o, quizás pronto, de los chinos.

Debemos pensar a nivel internacional y debemos pensar en el potencial que nos da nuestra lengua.

Finalmente, debemos recordar que solo seremos verdaderos maestros de nuestro propio idioma si tenemos un manejo más o menos decente de uno o dos idiomas extranjeros. Son estos los que nos darán la perspectiva adecuada.


Ps. aquí no he tocado el tema de que en Venezuela de los militares ya las patentes básicamente desaparecieron