Día del idioma español, nuestro idioma

Rrrrrrreflexionemos.


Hoy es el día que algunos locos escogieron para celebrar nuestro idioma, el español. Yo usualmente no celebro fechas declaradas una u otra cosa por convención. Me irrita. Me parece aburrido. Pero en este caso hago una excepción. Es que nuestro idioma, de una u otra manera, influye de manera clara en la percepción que tenemos del mundo. Bastante tinta y saliva han corrido desde que formularan sus ideas de relativismo lingüístico gente como Wilhelm von Humboldt y otros románticos alemanes. Las posiciones sobre la influencia concreta de nuestro idioma en la mente en general son infinitas. Pero en cualquier caso: difícilmente se halla gente que ponga en duda la importancia del idioma materno en la formación de la identidad.

El uso que hagamos de nuestro idioma tiene repercusiones sociopolíticas y socioeconómicas muy importantes, a nivel nacional e internacional. El uso de este, el idioma que obtuvimos en casa, influye, de una u otra manera, en el nivel de discurso, en la posibilidad de entablar un debate o de propulsar una idea. Si tratamos nuestro idioma con descuido, con dejadez, nos va a dejar mal. Si ganamos otro, ganamos una nueva dimensión, pero si perdemos el nuestro, estaremos siempre siempre en una situación precaria. Si lo cultivamos, no nos vamos a arrepentir de ello jamás.

Mi idioma materno es el idioma de Cervantes y de Darío, de García Lorca y Ramos Sucre, pero también es el idioma de lo que queramos ser y lograr nosotros mismos. Quiero usar el español para leer nuestra riquísima literatura y escuchar nuestras canciones, pero también quiero usarlo para tratar sobre ciencia y tecnología, sobre política y economía, sin complejos y sin tapujos.  Sin rechazar otros idiomas y sin ínfulas de nada basado en accidentes lingüísticos, festejo y gozo mi lengua materna. Y sé  que esto tendrá consecuencias. El español tiene grandes posibilidades. No quiero dejarlas en posibilidades.