Alexander von Humboldt explora Venezuela - 1

Empiezo una serie sobre las exploraciones que realizó Alexander von Humboldt. Me baso en sus escritos en alemán del Viaje a las Regiones Equinocciales (traducidos del francés y verificados por él, una parte está aquí) y algunas otras fuentes, junto a algunas reflexiones mías relativas a los presentes tiempos.

El 5 de junio de 1799 partió un científico prusiano del puerto de La Coruña en un viaje de exploración científica por las colonias españolas. Tenía treinta años y era ya un investigador reconocido. El plan era ir primero a Cuba tras una breve escala en Venezuela. Se trataba de Alexander von Humboldt.

La preparación para el viaje había sido muy difícil y tuvo que postergar su partida en varias oportunidades, entre otras cosas por eventos relacionados a las primeras guerras napoleónicas. Gracias a su reputación, a su talento diplomático, a su dominio de la lengua española, logró lo que ningún otro extranjero había logrado: que el gobierno le otorgase a un extranjero, y más aun, a un luterano, el permiso de explorar en las colonias e incluso una carta para facilitarle obtener ayuda de las autoridades locales. Los ibéricos habían restringido de manera casi total la entrada de otros europeos a sus colonias, al menos la entrada de manera legal, no a los piratas, traficantes o contrabandistas. Ni siquiera libros extranjeros dejaban pasar libremente.

Humboldt logró promover su viaje prometiendo enviar a la corona mapas e informes sobre las posibilidades para la minería, en la que tenía gran experiencia.

El alemán partió con su amigo francés Bonpland y una plétora de instrumentos científics avanzados para su época: sextantes, cuadrantes, reloj de longitud, inclinatorio, electroscopio, higrómetros, barómetro, termómetros y otros más. Al comienzo del viaje tuvieron que evadir aguas donde los ingleses bloqueaban y atacaban a los buques españoles. Aun así, pudieron hacer un buen camino, llegar a tiempo a las Islas Canarias. Allí subieron el Pico Teide. Luego siguieron hacia el Caribe. Por todo el trayecto realizaron experimentos científicos. .

En el viaje se dio cuenta de que había olvidado llevar cinchona, una planta que entonces se usaba para tratar la malaria y otras enfermedades. Había estado demasiado ocupado con los problemas que tuvo para obtener todos sus instrumentos a tiempo en el barco, pero escribió en su diario que habían tomado la ligereza de asumir que a bordo de un barco español no podía faltar esa substancia. Esa era una de las pocas medicinas que en aquella época había para diversas enfermedades infecciosas.


















El científico notó que a la tripulación no le importaba otra cosa que mantener la velocidad y que no se usaba humo para ahumar los espacios ni se ventilaba. En los últimos días brotó una enfermedad contagiosa. Un marinero estuvo a punto de morir en la cabina mal ventilada y absolutamente caliente y solo se salvó porque no había espacio para darle los sacramentos católicos y decidoeron sacarlo al aire libre, donde esperaban que muriese. Fue en ese momento, cuando el hombre pudo respirar bien, que comenzó a mejorar con rapidez.

Varios pasajeros y miembros de la tripulación enfermaron y un "médico" español impartió sangrías que a Humboldt le parecieron inapropiadas.

El 14 de julio avistaron islotes entre Trinidad y la Península de Paria. En ese momento murió el pasajero más joven, un asturiano de 17 años hijo de una viudad que había dado todo su dinero para que él fuese a ver a un tío en Cuba y hacer fortuna. Murió en los brazos de otro joven de su región que lo había conocido en el barco y que esperaba que el primero lo ayudase a establecerse en la isla cubana.

El 15 navegaron a lo largo de la costa de la Península de Paria.



















A eso de las 11 am de ese día identificaron lo lejos una isla donde apenas alcanzaron a ver dunas y cactus y ningún rastro de actividad humana. Se extrañaron de tal desolación porque pensaban que era Margarita. Unos creían ver Macanao, otros la zona que es Pampatar. Ninguno de los tripulantes había estado en la zona, así que decidieron bajar un bote y enviar a un marinero a informarse en la isla.

En ese momento vieron dos piraguas con indígenas que remaban en su dirección.


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