Alexander von Humboldt explora Venezuela: 2


Viene de aquí




Encuentro con los
guaiqueríes

Humboldt y los demás tripulantes divisaron las dos piraguas con los nativos. Aunque les hicieron señales con un par de cañonazos e hizaron la bandera de Castilla, estos solo se acercaron con recelo. Iban sin camisas, eran altos y musculosos. A Humboldt le parecían estatuas de bronce. Cuando los indígenas se hubieron acercado lo suficiente y los europeos pudieron hablarles, estos perdieron la desconfianza al oir que los europeos hablaban en español. Los nativos les explicaron a los del navío que habían pensado que eran ingleses, ya que las naves españolas usualmente pasaban al norte de esa isla y no al sur, por donde navegaban últimamente los cruceros ingleses, que en esos momentos estaban en guerra con España. Los indígenas les dijeron que aquella isla no era Margarita, sino Coche.

Los guaiqueríes vivían en Margarita y en el puerto de Cumaná. Humboldt luego escribiría en sus Viajes que estos le habían dicho que su idioma era muy parecido al de los indios waraos. Los que estaban en las piraguas iban a talar cedros en la región que iba del Cabo San José al Río Carúpano.

Les dieron a los europeos cocos frescos, unos pescados. Para Humboldt y su amigo Bonpland, los indígenas tenían cosas exóticas: el cascarón de un armadillo o cachicamo, racimos de plátano, totumas que usaban para beber.










El jefe de una de las piraguas, el aborigen Carlos del Pino, se ofreció a acompañarlos en la Pizarro hasta el puerto. Se convertiría en un guía de Humboldt por casi todo el tiempo que estuvo en Venezuela.

Al caer la noche, el capitán levantó el ancla y pasaron por el sur de la isla de Cubagua, vieron el cabo de Macanao y se detuvieron antes de llegar a Cumaná propiamente.



Cubagua




















El capitán quería llegar de día porque hacía poco un buque de cargo había anclado en el puerto de noche sin linternas y los militares en Cumaná, pensando que se trataba de enemigos, dispararon varios cañonazos. El capitán del buque perdió una pierna y murió unos días después en Cumaná.

Durante la noche el guía guaiquerí los entretuvo contándoles sobre los animales y plantas que hallarían en Venezuela.

El 16 de julio de 1799 divisaron la verde costa frente a ellos. Al fondo estaban las montañas de Nueva Andalucía y, entre los cocoteros, Cumaná con su castillo. Habían pasado 41 días desde que se embarcaron en la Coruña. Desembarcaron con sus enfermos.
Cumaná

Sigue aquí