Alexander von Humboldt explora Venezuela: 9

Viene de aquí.
CORREGIDO














Humboldt y Bonpland salieron en la mañana del 20 de agosto de 1799 hacia el pueblito de Manicuare acompañados del hijo de sus huéspedes, de origen indígena. Caminaron durante unas cuatro horas. La temperatura subía a 31.3°.

A diestra y siniestra se veían columnas de cactus que daban un aspecto verde pero no había frescura o sombra. El guía, pese a ser un joven muy musculoso, se sentaba a cada rato, para molestia de Humboldt. Bajo un árbol de tamarindo en las Casas de la Vela quería acostarse para esperar la noche. Humboldt escribió que habría de ver ese comportamiento una y otra vez: los indígenas se quejaban muchas veces de caminar mucho pese a estar más acostumbrados a las condiciones ambientales del Trópico y pese a que les ofrecían dinero. Lo más curioso, escribió Humboldt, era que"el mismo indio que se quejaba de que uno le diera a cargar un manojo de plantas en un viaje de investigación botánica conduce una canoa contra la más fuerte corriente y rema catorce a quince horas para ver a sus seres queridos." Evidentemente, para saber qué fuerza tenía una persona había que observarla cuando esta actuaba por algo que realmente la motivase.

Visitaron las ruinas del castillo de Santiago. Los muros de piedra tenían un espesor de cinco pies. Habían tenido que utilizar mucha munición para despedazarlos. Aun había restos de 7 a 8 pies cuadrados.

El guía les mostró un aljibe o cisterna semi destruída de unos treinta metros de profundidad que aun usaban los habitantes de la península de Araya. El gobernador Juan Padilla Guardiola, que mandara a construir el castillo de Santa María en Cumaná, también había mandado a hacer esa cisterna en 1681.

En el cerro del Cirial Humboldt y Bonpland percibieron un olor de petróleo, señal de la presencia de fuentes naturales a corta distancia.

La alfarería de Manicuare era ya conocida en aquel entonces (y aun hay persiste hoy en día). Humboldt decía que la tradición de su fabricación mostraba la rigidez que podían tener ciertas costumbres. Las indígenas que producían dicha alfarería no usaban tornos pese a que Araya estaba a tan poca distancia de centros occidentales. "Los indios tienen una vaga idea de que hay un instrumento semejante y lo usarían si alguien les diera un modelo". Las fuentes de arcilla se hallan a media milla de Manicuare. La arcilla es una mica enrojecida por el óxido de hierro. Las indias tomaban de preferencia la tierra de más color. Con mucha agilidad formaban envases de dos a tres pies de diámetro y con curvas muy regulares. Como no conocían hornos, colocaban ciertos tipos de plantas alrededor y las ponían a arder.

Los científicos encontraron a un grupo de criollos que volvían de cazar en la isla de Cubagua. En 1799 había una gran cantidad de venados chicos y se podía disparar a tres a cuatro por día. Hoy en día no queda ninguno.

Miren el siguiente video. La entonación del hombre que habla es muy irritante, pero lo demás es interesante:




La mitad de los venezolanos tienen un haplogrupo mitocondrial (del lado femenino) de origen indígena. Estoy casi seguro de que la señora del video tiene en sus mitocondrias el sello chaima o caribe.