Alexander von Humboldt explora Venezuela: 8

Viene de aquí.



Humboldt cuenta que Margarita, Coche, Punta Araya y la desembocadura de Río La Hacha eran regiones muy famosas en el siglo XV debido a sus perlas. Las Casas y Benzoni relataron sobre la crueldad con la que los europeos trataban a indios y negros empleados en la pesca de estas perlas. Al comienzo de la Conquista la Isla de Coche daba 1500 marcos mensuales en perlas. El quinto real que cobraban los funcionarios del rey se elevaba a 15000 ducados, una suma muy grande para la época. Hasta 1530 el valor de las perlas enviadas a Europa anualmente desde Margarita y Cubagua superaba las 800 mil piastras. Humboldt nos dice que para hacerse una idea de este comercio que iba a Sevilla, Toledo, Amberes y Génova hay que tener en cuenta que en ese tiempo todas las montañas de América no daban 2 millones de piastras y que la flota de Ovando era consideraba súper rica por llevar 2600 marcos de plata. Es decir: Margarita-Cubagua daban al imperio español casi la mitad de lo que daban todas las minas de plata y oro de América del siglo XV, desde México a Bolivia.





Hacia 1840




La Isla de Cubagua se convirtió tanto en Italia como en España en el objeto de numerosas empresas comerciales. El historiador Benzoni, nos dice Humboldt, relata sobre un Ludovico Lampagnano, al que Carlos I le dio el privilegio de ir a la costa de Cumaná con cinco carabelas para pescar perlas. Los colonizadores lo devolvieron diciendo que el rey no tenía qué decir allí, que las ostras vivían en el fondo del mar.






Infanta Isabel Clara Eugenia y perlas...¿serían de Margarita? Muy probablemente





Pero la pesca comercial de perlas en Venezuela colapsó a finales del siglo XVI y ya para 1633 había desaparecido del todo. Como los venecianos podían imitar las perlas verdaderas y los diamantes pulidos se convirtieron en joyas populares, la pesca de perlas dejó de ser rentable en Cubagua. La explotación también colapsó, como agrega Humboldt, porque la extracción excesiva impedía que las almejas se reprodujesen. Mientras que en la isla de Ceilán se permitía la pesca un solo mes al año, en Cubagua se pescaba todo el tiempo.

"Para tener una idea de la cantidad de estos animales que sacaban los buceadores, hay que tener en cuenta que cada navío cargaba más de 35000 moluscos en 2 a 3 semanas. El animal vive solo nueve a diez años y las perlas apenas aparecen en el cuarto. En 10000 moluscos muchas veces no se halla ni una sola perla preciosa".

Cuando Humboldt llega a América solo se explotan las perlas de manera comercial en Panamá y Río de Hacha, ya no en Cubagua o Margarita. Humboldt dice que en su tiempo los pescadores en Venezuela comienzan a ver de nuevo moluscos en las redes, pero las perlas son pequeñas y sin mucho brillo. El precio en tiempos de Humboldt es de apenas una piastra la docena.